Cómo no perder la vida comparando IAs
con los 7 mandamientos.
En el capítulo anterior dejamos una pregunta abierta:
—Vale, el mejor modelo de IA no existe. Pero entonces, ¿qué hago yo con mi vida, mis pestañas abiertas y mi suscripción mensual?
¿No te parece que cada semana ocurre un nuevo acontecimiento histórico porque ha salido oootro modelo que razona mejor, programa mejor, hace vídeos mejor y, si le das permiso, te baja hasta la basura?
Que sí, las herramientas mejoran, bajan de precio, amplían posibilidades y se copian unas a otras con una velocidad que hace llorar al departamento jurídico que no tengo.
Y como todo esto me lo como yo (como si no bastara con ser persona, autónoma, profesora, consultora, directora de mi hogar y señora que intenta terminar al menos una tarea antes de comer), vivo actualizándome como si yo misma fuera una app. Leo y escucho noticias sobre las últimas novedades de la IA y me entran unas ganas locas de optimizar hasta a mi madre. Pero entonces me digo:
—Chica, no necesitas optimizar tu sistema de trabajo oootra vez. Ponte ya a trabajar.
A falta de una cura contra la curiosidad tecnológica, que no existe y probablemente tendría lista de espera, voy a aplicarme una regla sencilla: no probarlo todo. Parece poco, pero es muchísimo.
De ahí salen estos mandamientos. Para aplicármelos a mí misma, pero también para contártelos a ti, por si te interesa rezar conmigo:
Elegirás una IA generalista que resuelva aproximadamente el ochenta por ciento de tus tareas habituales.
Incorporarás herramientas especializadas sólo cuando exista una necesidad real. No cuenta querer probar el nuevo modelo de vídeo justo el día de su lanzamiento.
Probarás cada herramienta con tres tareas propias. Tres, no treinta. Y no la pruebas con el ejemplo espectacular de su página de inicio, mira primero qué hace con tu idea a medio cocer.
No añadirás una herramienta porque les guste a tus amigos. La incorporarás sólo cuando resuelva un problema que realmente tengas.
No confundirás novedad con progreso. Que una herramienta haga algo distinto no significa que vaya a ayudarte a trabajar mejor.
Cambiarás de herramienta cuando la mejora compense el coste del cambio. Migrar documentos, reconstruir procesos, reaprender y modificar hábitos cuesta tiempo y dinero.
Revisarás el ecosistema de vez en cuando. Una vez al mes, una vez al trimestre... No cada vez que se proclame la llegada de una nueva reina digital.
…y al séptimo día cerró dieciséis pestañas, canceló una prueba gratuita y empezó el proyecto.


